
El otro día estabamos en un restaurante llamado ‘Mar y Sol’ donde todo el mundo se reúne en la tarde para ver el atardecer y, cuando el sol gigante y precioso por fin se escondió detrás del mar, todos los extranjeros empezaron a aplaudir y un señor gritó todo emocionado ‘Wooo, Costa Rica!’
Me conmovió tanto e hizo que me sintiera orgullosa de mi país.
